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A propósito de la COVID-19

Las personas que formamos el Triangulo Cierzo queremos expresar nuestras preocupaciones ante la grave situación de emergencia sanitaria que está viviendo en estos momentos, no solo España, sino el mundo entero a raíz de la pandemia del COVID-19.

Somos conscientes de que un evento de esta magnitud es desconocido para las generaciones más jóvenes de la población occidental. Se pide de nosotros, como sociedad, un gran esfuerzo en pro del futuro y estamos seguros de que lo daremos.

Estamos viviendo estas semanas de confinamiento junto a nuestras familias. Cada día observamos como cientos de personas mueren y nos resulta inevitable sentir el indecible dolor de quienes están perdiéndo a sus allegados en estos momentos sin posibilidad de la necesaria despedida. Desde el Triangulo Cierzo queremos transmitir un sentido pésame a todas aquellas familias que vivan esta circunstancia.

A todos aquellos que, día a día, permanecéis ahí fuera para que podamos seguir disfrutando los servicios que hacen de nuestra sociedad algo tan grande: gracias de corazón. Gracias a todo el personal sanitario desde el cuerpo médico hasta quienes limpian cada rincón de los hospitales y centros de salud; a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; a quienes hacen posible nuestra subsistencia proporcionando los productos básicos en supermercados, panaderías y farmacias, a quienes los cultivan y procesan; a quienes trabajan en las empresas recogida y tratamiento de residuos… Estamos seguros de que, para aquellos cuya misión sea quedarse en casa, la cumplirán con la misma entrega con la que vosotros lo hacéis ahí fuera.

Estaremos a la altura, desde luego, pero no sin preguntarnos cómo lograremos mantener la restricción de libertades sin que, en el seno de esta, nazcan extremismos o fundamentalismos, sin que el oportunismo o la desesperación nos conduzcan de nuevo a la barbarie.

Conseguiremos esto unidos, sin género de dudas, pero no sin cuestionarnos ¿cuál es la Europa que queremos?, ¿Cuál es la Europa que merecemos?, ¿Por qué conformarnos con la mera Europa de los mercaderes y de los intereses económicos?

La coyuntura de la situación generada por la COVID-19 nos ofrece el momento para luchar por la Europa de la hermandad. Una Europa fuerte y unida por algo más que los intereses, las deudas o los porcentuales; una oportunidad para anhelar ese espíritu fundacional con el que nació Europa: la cultura, la historia y la solidaridad mutuas entre iguales. Una Europa más allá de la Unión, una Europa comprometida con la reciprocidad, con la equidad y, por supuesto, con la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad que la vieron nacer. 

En el horizonte se esbozan grandes desafíos, que deberemos afrontar unidos y con los más sólidos eslabones de la Cadena de Unión que es la humanidad. La COVID-19 azotará en breve y con fuerza algunas de las zonas carentes de los medios con los que cuenta occidente para afrontarla. Va a ser por ello nuestro deber, como masones y como sociedad, visibilizar, concienciar y participar en la medida de nuestras posibilidades en la solución a las posibles crisis humanitarias de todos esos países que, ahora más que nunca, necesitan de todo nuestro apoyo y solidaridad. 

Estamos seguros de que habrá “un día después”, un instante en el que comenzar a reconstruir todo desde los cimientos, un momento en que debatir y replantearlo todo: seguridad, libertades, I+D+I, autosuficiencia, modelos económicos, derechos, conceptos nacionales, fronterizos o laborales… un análisis estructural y sistémico que ya ha comenzado por poner a prueba nuestra resiliencia y nuestra propia capacidad de superación. 

Comprendemos que la emergencia de la COVID-19 reclama a la Humanidad en su totalidad. Hoy podemos decir que estamos escribiendo la historia, hoy podemos decir que escribiremos el futuro. Porque hoy, todos tenemos una cita con la historia. 

Cuidaos y cuidad de los vuestros. Muy pronto nos reencontraremos ahí fuera. 

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