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¡Alto al odio!

Ataque antimasónico

En la noche del domigo 10 de marzo unos encapuchados asaltaron las instalaciones en las que se reúnen las logias de Tarbes.

Todos los hechos de estas características son de por sí deleznables, pero cuando la relación con las víctimas es estrecha y personal se viven con mayor intensidad. Tal es nuestro caso, pues algunos de los masones que trabajan masónicamente en esas instalaciones son estrechos colaboradores de nuestro Triángulo, y pocas horas antes del suceso nos encontrábamos reunidos en sesión de congreso regional.

Rápida intervención de las fuerzas del orden – FOTO DDM LAURENT DARD

Tras la manifestación relativamente tranquila de chalecos amarillos que tuvo lugar por la localidad, unos pocos manifestantes se separaron del grupo con la consigna de atacar la logia del Gran Oriente de Francia. El resto de asistentes puso en aviso a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Si bien el asunto podría quedar en una simple anécdota, los ataques a instalaciones masónicas se han incrementado en los últimos tiempos. Ello evidencia el resurgimiento de antiguos fantasmas y el archiconocido mantra fascista por el que la masonería sería culpable de todos los males habidos y por haber. Si a ello sumamos las agresiones antisemitas de días atrás -también en el contexto de los chalecos amarillos-, las alarmas que nos retrotraen a tiempos oscuros pero no tan lejanos saltan. Y con razón.

Afortunadamente, la policía llegó rápidamente y los desperfectos causados son de poca consideración (cristales rotos, desperfectos en el teleportero, algunos muebles desperdigados y destrozados) y no hay que lamentar daños personales, ya que en ese momento no había nadie allí.

Las muestras de solidaridad no se han hecho esperar, y si bien en un primer momento se pidió prudencia a las logias del GOdF, el Consejo de la Órden (órgano ejecutivo de la federación) ha emitido un comunicado público al respecto que reproducimos a continuación:

Comunicado del Gran Oriente de Francia

El «Oriente» de la logia tras el ataque – FOTO DDM LAURENT DARD

Una decena de manifestantes al margen de una concentración de Chalecos Amarillos (Gilets Jaunes) acaba de destrozar el Templo masónico de Tarbes.

Hace ya años que, de manera prácticamente habitual, nuestros Templos se han transformado en dianas y padecen agresiones, bien de tipo anecdótico, bien de un carácter más serio. “Graciosamente” alimentado por dos o tres informaciones anuales recurrentes, el antimasonismo en realidad jamás ha desaparecido de nuestro país y, realimentado por la nueva convergencia de todos los fundamentalismos, la vieja quimera “judeomasónica”, de siniestra memoria, ha vuelto con toda su virulencia en las locuras conspiranoicas que se encuentran en las redes sociales.

El movimiento social profundo, complejo y confuso de los Chalecos Amarillos evidencia con gravedad una fractura, un rechazo, la revuelta de mujeres y de hombres que no logran salir adelante, que se sienten despreciados, dominados, y temen por su futuro y el de sus hijos. En la extraordinaria liberación de la palabra que acompaña a esta situación, grupos de oportunistas, alimentados de todos los fantasmas conspiracionistas que siempre están presentes en internet, han hallado el conducto ideal por el cual verter, con más facilidad que nunca, los rancios odios que quieren dividir a la población.

Todos estos resurgimientos son abominables y deben ser condenados sin la más mínima reserva. Los últimos actos antisemitas, particularmente indignantes, y estas campañas antimasónicas, son los claros síntomas de la profunda crisis del pacto republicano.

El compromiso cívico y humanista de cada uno debe unirnos contra estos odios, contra las injusticias que son su caldo de cultivo y para devolver, a la República y a su proyecto, su ambición colectiva.

Paris, 11 de marzo de 2019
Fuente de las fotografías: Ladepeche.fr - À Tarbes, des Gilets jaunes saccagent le temple des Francs-Maçons

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