Cuestiones internas,  Historia

Mujeres en el Gran Oriente de Francia

La extraña historia de la mayor federación masónica adogmática y su relación con las mujeres.

Si bien es cierto que desde su creación hasta el comienzo del siglo XXI, el Gran Oriente de Francia ha sido una federación de logias formada únicamente por hombres, también lo es que desde sus inicios ha buscado fórmulas para poder acercar la masonería a las mujeres. Con mayor o menor fortuna, lo reconocemos.

Masonería de adopción

En los siglos XVIII y XIX, el acceso de las mujeres a la masonería tomaba la forma de una tutela paternalista.

No era, desde luego, una verdadera masonería emancipadora. Así, en 1775, el Gran Oriente reconoce formalmente la conocida como «Masonería de Adopción» y regula la organización de las logias de mujeres, para «rodearlas de suficientes garantías de moralidad» (sic).

Admite estos talleres sólo como complementarios a las logias de hombres, y sólo los permite donde haya una logia «regular», es decir, masculina. Sin embargo, el reglamento establece la prohibición a la celebración de asambleas mixtas bajo una presidencia diferente a la del venerable de la logia de hombres.

En realidad, esta masonería de adopción poseía todos los elementos propios de la masonería especulativa: un ritual específico, progresión en grados con la misma denominación y una estructura organizativa similar. Desde un punto de vista organizativo y teórico dependían de una tutela externa. Pero en la práctica, aquellas logias másculinas que albergaban talleres de adopción eran las más aperturistas, y no dudaban en dar la máxima autonomía posible a las mujeres.

Con la llegada de Napoleón al poder, su hermano José Bonaparte es nombrado Gran Maestro del Gran Oriente de Francia. La esposa del emperador, Josefina de Beauharnais, acepta el cargo de Gran Maestra de las logias de adopción, lo que hace que la masonería sea más atractiva para las mujeres de la nueva nobleza francesa.

No obstante, las mujeres comienzan a reclamar un modelo masónico realmente igualitario, libre de tutelas y sucedáneos. La masonería de adopción entra un progresivo declive, hasta llegar a su fin en el último cuarto del siglo XIX.

Mujeres, masonas en plena igualdad

A finales del siglo XIX se dan los pasos que conducirán a una masonería en la que hombres y mujeres participan juntos, en total igualdad.

La fecha clave para ello es 1882, año en que Marie Deraismes es iniciada en la logia «Les Libre Penseurs» de Pecq, una logia que hasta entonces sólo había albergado hombres. De esta iniciación surgirá pronto la Orden Masónica Mixta Internacional «El Derecho Humano», primera federación de logias que no discrimina por razón de sexo.

Maria Deraismes

Esta novedosa realidad animó al Gran Oriente de Francia a avanzar hacia una nueva naturaleza en el trabajo de sus logias: a partir de ese momento fueron libres de recibir en sus logias a las masonas de las federaciones con las que el GODF mantenía tratados de reconocimiento o amistad, siendo la relación entre la O.M.M.I «El Derecho Humano» la primera de ellas y con la que las relaciones han sido más estrechas.

Posteriormente, ya en el s. XX aparece la masonería denominada «femenina». Se trata de una masonería formada solo por mujeres, que responde a la demanda de conformar cuerpos masónicos exclusivamente por féminas. En 1944 se crea la Gran Logia Femenina de Francia, que posteriormente dará lugar a otras federaciones similares, como la Gran Logia Femenina de España.

Las logias toman la inicativa

La libre circulación de masones y masonas entre obediencias afines para compartir reuniones ha sido un instrumento que ha posibilitado los intercambios masónicos entre mujeres y hombres. No obstante, muchos miembros del Gran Oriente de Francia pasaron décadas reclamando la plena integración de ellas en las logias. Si somos la federación masónica estandarte de la igualdad y la democracia resulta natural que ésta incluya al sexo femenino.

A finales de los años 90 se produjeron las primeras iniciaciones de mujeres dentro del GOdF. La logia «Delgado» inició a una mujer, abandonando inmediatamente la federación. El 24 de mayo de 2008, la logia «Combats» también inició a una mujer en el templo de la calle Cadet, sede central del Gran Oriente. Otras tres logias siguen su ejemplo, y se inician en un breve periodo hasta seis mujeres en logias pertenecientes al Gran Oriente de Francia.

Las iniciaciones de estas mujeres se llevan a la justicia masónica (Cámara Suprema de Justicia Masónica), que se pronuncia en un fallo de mayo de 2010 validándolas, por lo que se las considera las primeras mujeres iniciadas regularmente en el seno del GODF desde finales del siglo XIX.

La iniciación de esas mujeres supuso un pulso a la corriente masculina dentro del GOdF, pero además hubo una persona cuyo recorrido personal impuso definitivamente la aceptación de las mujeres dentro de la federación. Y lo hizo desde la que posiblemente es la manifestación de género femenino más radical. Algo así como un caballo de troya inapelable.

Olivia Chaumont, esa mujer

El 22 de enero de 2010 -pocos meses antes del fallo sobre las mujeres que habían sido iniciadas- el Consejo de la Orden del Gran Oriente emitía un comunicado de prensa, en el que aceptaba el cambio de sexo en el estado civil de Olivia Chaumont.

Iniciada como hombre en 1992 en la logia «Université Maçonnique», Olivia se convertía así en la primera mujer trans reconocida institucionalmente como miembro del Gran Oriente de Francia. Este hecho implicaba una ruptura de facto con la exclusividad de membresía para hombres. Pero seguía siendo una situación excepcional.

En junio de ese mismo año Olivia es elegida Venerable Maestra y Delegada de su logia (una primicia en la historia contemporánea del GODF) y participa en el Convent celebrado el 2 de septiembre en Vichy. También por primera vez una mujer participaba en la asamblea general del GODF.

Quienes asistimos a aquella reunión difícilmente olvidaremos la dignidad de su cabellera plateada y las miradas de los 1.200 hombres que compartíamos espacio con ella: muchas eran de complicidad, alegría y alivio; pero también las hubo de censura, confusión y frustración.

En esa asamblea general se adoptó el siguiente voto: «El Convento confirma que las admisiones en el GODF son las que figuran en el artículo 76 del Reglamento General de la asociación, con exclusión de qualesquiera otras, y no implican ninguna consideración de género».

Pese a las trabas administrativas que intentó el sector inmovilista, este voto ha sido interpretado como que permite a las logias del Gran Oriente de Francia iniciar a las mujeres.

Desde entonces, el Gran Oriente admite la iniciación y afiliación de mujeres según las modalidades que se aplican a todos los miembros hombres del Gran Oriente. Lo hace sin etiquetarse como una obediencia mixta; al fin y al cabo, tampoco discrimina por razón de raza o procedencia, y no por ello necesita una etiqueta específica…

¿Por qué siguen existiendo masonerías diferenciadas por sexo?

Llegados a este punto, es posible que el lector se pregunte sobre la vigencia de organizaciones masónicas en las que sólo tienen cabida u hombres o mujeres, pues ambas modalidades siguen existiendo a día de hoy.

Valga decir que varios de los miembros más antiguos del Triángulo Cierzo fuimos iniciados y hemos vivido una parte de nuestra vida masónica en logias integradas por hombres, aunque las mujeres masonas participaban con normalidad y regularidad.

Fue antes de que el GODF integrase mujeres, un paso que se vislumbraba inevitable desde hacía décadas y que la mayoría de los masones que elegíamos esta federación dábamos por hecho que sucedería más pronto que tarde. Así, la prioridad era el hecho diferencial de estar accediendo a la federación masónica adogmática más sólida en su funcionamiento y con más garantías de autenticidad ritual de las existentes en España. Es por todo ello que podemos hablar con conocimiento de causa sobre esta cuestión.

En la masonería adogmática

La principal motivación de las personas que eligen este tipo de logias es la de encontrar un entorno libre de tensión sexual, y por sentirse más cómodas para abrir su intimidad con personas de su mismo género.

También -especialmente en el caso de la masonería de mujeres- para abordar el método masónico desde una perspectiva de género. Por ello, es frecuente encontrar logias de mujeres con un fuerte componente feminista (arriesgándonos a usar este término siendo perfectamente conscientes de la diversidad de corrientes que contiene).

En la masonería dogmática

Por su parte, la masonería de filiación inglesa, la autodenominada regular que afirma ser la única y auténtica masonería fiel a los principios fundacionales, es exclusivamente masculina. Más aún: al ser una corriente que no reconoce como masones más que a sus propios miembros prohíbe a las mujeres participar en sus reuniones; también a los hombres de la masonería adogmática.

Su principal argumento se fundamenta en una fidelidad a la tradición y la interpretación literal de las Constituciones de Anderson, redactadas en 1725. Desde luego, el contexto social ha cambiado enormemente desde entonces…

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