Nuestros valores

Ser GODF

El Triángulo Cierzo forma parte del Gran Oriente de Francia, un colectivo con más de 50.000 miembros repartidos en más de 1300 logias en los cinco continentes.

Más allá de las cifras, formar parte del Gran Oriente de Francia supone participar activamente en una federación de logias masónicas con un perfil concreto, fruto de los casi 250 años de existencia initerrumpida y de su afán en ser siempre vanguardia en el desarrollo de libertades individuales y progreso social.

Un poco de historia

La historia de la Francmasonería es tan rica como compleja. Aunque se toma como fecha de inicio el 24 de junio de 1717 con la reunión de 4 logias londinenses, parece ser que existía una protomasonería bien implantada ya en el naciente Reino Unido desde mediados del siglo XVII.

La francmasonería se establece en Francia en 1725, con la creación de la logia parisina Saint-Thomas au Louis d ́Argent, que agrupó a exiliados jacobitas ingleses.

El Gran Oriente de Francia en su forma actual

La masonería francesa se reorganiza por completo en 1773, con la transformación de la primitiva Gran Logia Nacional en el actual Gran Oriente de Francia. Ello se debe en gran medida a Felipe Igualdad (Louis-Philippe-Joseph de Orleans). Con el nacimiento del Gran Oriente se implementa la democracia en la masonería.

En el plano local -y contrariamente a los usos vigentes en la época-, el cargo de Venerable Maestro de la logia (presidente) no es ya vitalicio ni hereditariamente transmisible como lo era en el Antiguo Régimen, sino democráticamente elegido.

En el plano federal se dotó de un órgano legislativo democrático (la palabra, asombrosa para la época, es de Montmorency-Luxembourg): cada logia es representada por un delegado en una Asamblea General anual. Un dispositivo verdaderamente revolucionario que señala la separación de poderes (ejecutivo y legislativo) y que perdura tras dos siglos y medio, tras haber inspirado el modelo de organización política de la República francesa.

Regular Adogmático

Otra fecha destacable en la historia del Gran Oriente de francia -y por extensión de toda la masonería a partir de entonces- es la Asablea general (Convent) de sus logias del año 1877, en la que tras varios años de intensos debates se decidió suprimir la obligación en la creencia de Dios, abriendo así la puerta a la libertad absoluta de conciencia, a agnósticos y a ateos:

« La Asamblea, considerando que la Francmasonería no es una religión y que, por consiguiente, en su Constitución no puede incluir doctrinas o dogmas, adopta esta resolución. »

Esta resolución fue el detonante de la división que llega hasta nuestros días en las dos grandes corrientes masónicas dogmática y adogmática.

La última reforma fundamental la encontramos en una fecha tan reciente como 2010, cuando la Asamblea general de logias levantó la restricción que impedía a las mujeres formar parte del GOdF, una cuestión bastante llamativa y que trataremos próximamente de manera concreta.

Estos datos, que podrían tomarse como una rimbombante enumeración de hechos destacados, contienen una serie de implicaciones que hacen del Gran Oriente de Francia referente indiscutible de la masonería a nivel mundial.

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